Saluda de nuestro Hermano Mayor

«Servir con humildad, crecer como Hermandad«

Queridas Hermanas y Hermanos en Cristo:

Debo comenzar estas palabras agradeciendo de corazón a todos y cada uno de vosotros la confianza depositada en esta Junta de Gobierno durante el Cabildo General de Elecciones celebrado el pasado mes de junio.

La responsabilidad que hoy asumimos nace del compromiso, del amor a nuestra Hermandad y del deseo sincero de servirla. Quienes formamos esta nueva Junta de Gobierno somos un grupo de hermanas y hermanos que, aunando experiencia y juventud, hemos emprendido una nueva andadura con una misión clara: trabajar con entrega y dedicación por el presente y el futuro de nuestra querida VeraCruz.

Iniciamos esta etapa con ilusión, responsabilidad y numerosos proyectos por delante, siempre guiados por los tres pilares fundamentales que recogen nuestras Reglas: el culto, la caridad y la formación. Sobre ellos queremos cimentar nuestro trabajo diario, fortaleciendo la vida de hermandad y favoreciendo el crecimiento espiritual de todos nuestros hermanos.

Quisiera hacer un llamamiento a todos los cruceros y cruceras para que participen activamente en esta nueva etapa. Una hermandad sin sus hermanos carece de sentido, porque la Hermandad no es únicamente una Junta de Gobierno; la Hermandad somos todos. Por ello, nuestras puertas estarán siempre abiertas a vuestras ideas, propuestas, iniciativas y colaboración, convencidos de que solo desde la unión podremos seguir engrandeciendo esta institución que tanto amamos.

Nuestra seña de identidad ha sido siempre la de una gran familia, y ese debe seguir siendo nuestro camino: trabajar juntos, apoyarnos mutuamente y caminar unidos bajo la protección de nuestros Sagrados Titulares.

Quiero también destacar la extraordinaria labor que, durante tantos años, vienen realizando las mujeres de nuestra Hermandad. Mujeres incansables, generosas y comprometidas, siempre dispuestas a colaborar allí donde se las necesita, contribuyendo de manera decisiva al crecimiento y desarrollo de VeraCruz.

Del mismo modo, merece un reconocimiento especial nuestra #JuventudCrucera, que viene pisando fuerte y demostrando día tras día su compromiso, ilusión y capacidad de trabajo. Ellos representan el futuro de nuestra Hermandad y son garantía de que el legado recibido continuará vivo en las generaciones venideras.

Quienes me conocen bien saben que VeraCruz forma parte de mi vida desde que tengo uso de razón. He crecido en esta Hermandad y he tenido el privilegio de servirla desde muy joven. Desde los dieciocho años he pertenecido a distintas Juntas de Gobierno, desempeñando siempre el cargo de prioste. Formo parte del equipo de vestidores de María Santísima de la Esperanza y también de ese grupo de hermanos que, con cariño y dedicación, nos encargamos cada año de exornar floralmente el paso de nuestro Santísimo Cristo de la Vera Cruz para su salida procesional del Jueves Santo.

He tenido la suerte de aprender de grandes personas, auténticos maestros que me enseñaron el significado profundo de ser hermano de VeraCruz y el valor de trabajar siempre por y para nuestra Hermandad.

Cuando decidí dar el paso para encabezar este proyecto, me sentí profundamente arropado por mis compañeros de Junta de Gobierno y, sobre todo, por vosotros, los hermanos de esta Hermandad. Ese apoyo me da la fuerza y la serenidad necesarias para afrontar esta responsabilidad con humildad y confianza.

Sé que no caminaré solo en esta apasionante tarea. Habrá momentos de intenso trabajo y también momentos de satisfacción; dificultades que superar y alegrías que compartir. Pero siempre tendré la tranquilidad de saber que cuento con el respaldo y el cariño de esta gran familia que es VeraCruz.

Pido a nuestros Sagrados Titulares que nos guíen y nos concedan la sabiduría necesaria para tomar siempre las mejores decisiones en beneficio de la Hermandad. Que el Santísimo Cristo de la Vera Cruz sea nuestra fortaleza y que María Santísima de la Esperanza ilumine nuestro camino.

Que esa Cruz de Guía que cada Jueves Santo encabeza nuestro caminar por las calles de nuestro pueblo sea también el faro que oriente nuestra vida cristiana. Que represente para todos nosotros a ese Cristo crucificado al que seguimos no solo en la estación de penitencia, sino en cada día de nuestra existencia, procurando vivir conforme a su Evangelio y dando testimonio de nuestra fe con nuestras obras.

Que el Señor de la Vera Cruz y María Santísima de la Esperanza nos bendigan y acompañen siempre.

Un abrazo fraterno en Cristo.

Fdo. Don Andrés Carbonell Escudero – Hermano Mayor

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